Según el fiscal del caso, la red de abogados, médicos y policías que contactaba a víctimas de accidentes de tránsito para convencerlos de reclamar indemnizaciones resultó ser bastante más grande que lo que él suponía. Es que, si bien nadie dudaba de la existencia de “caranchos” en Uruguay, muy pocos tenían ideas de que este tipo de prácticas fueran tan frecuentes. “Uno había escuchado cosas, pero lo de estos tipos es escandaloso. Y de alguna manera te preocupa, porque es horrible pensar que si tenés un accidente podés caer en manos de uno de estos abogados inmorales, estos delincuentes a los que, en realidad, no les importa un carajo la seguridad y la salud de la gente, sino el dinero”, afirmó un hombre que corre picadas tres veces por semana para que una red de narcotraficantes recaude dinero con apuestas.

“En la actividad a la que me dedico tratamos de no matarnos ni matar a nadie, pero pueden ocurrir accidentes entre nosotros, podemos chocar a un auto que no tiene nada que ver o incluso atropellar a una persona que salió a comprar un medicamento a la farmacia. Y la idea de que alguien pueda lucrar con eso me resulta absolutamente repugnante”.

El argumento: “No estoy orgulloso de andar persiguiendo ambulancias para ganar dinero, pero peor es ser un abogado que sale como panelista en programas de televisión”. Argumento con el que uno de los acusados logró una reducción de pena.