El maremoto político y social que ha supuesto la crisis con epicentro en Ceuta no se ha traducido por ahora en un tsunami electoral. El barómetro de 40dB., con 2.000 entrevistas online entre el lunes y el miércoles de la pasada semana, muestra un panorama sin cambios drásticos. No obstante, esta falta de una disrupción no impide que haya un bloque ganador y otro perdedor. Consulte aquí todos los datos del trabajo demoscópico.
El perdedor es el de la izquierda, que ya iba rezagado y ahora lo está aún más porque retroceden todas sus fuerzas. El ganador es el de la derecha, que refuerza su primacía con todos los partidos que lo integran al alza. El ascenso del PP y Vox les permite marcar un hito al alcanzar la barrera del 50% de la estimación de voto por primera vez en toda la legislatura (50,2%), siguiendo la serie de 40dB.
El partido líder es el PP, con un 32,4% de estimación de voto, 4 décimas más que en julio (los meses de agosto se interrumpe la serie). La formación que preside Alberto Núñez Feijóo iguala su mejor registro del año, que había obtenido en junio, pero aún queda algo lejos el 33,9% que llegó a obtener en la primavera de 2025.
A 4,8 puntos del PP se queda el PSOE, que cae 4 décimas hasta el 27,6%, más de 4 puntos por debajo de su resultado en las generales de 2023 y su segundo peor dato del año tras el 27,1% de enero. Igual que entre julio y septiembre la subida del PP no es marcada, la bajada de los socialistas tampoco. No obstante, en conjunto, la brecha entre ambos partidos se abre 8 décimas más a favor de Feijóo. Ha llegado a ser mayor que ahora, de 6,3 puntos en julio de 2025, en pleno escándalo por el caso Cerdán. Pero es una brecha significativa: casi 5 puntos en el arranque del último curso de la legislatura.
No obstante, lo que más acerca a Feijóo a La Moncloa no es su propio registro, 7 décimas peor que el de las generales de 2023, sino que encabeza un bloque, el derechista, que se ve reforzado por la sólida posición de Vox. Es el partido que más sube, del 17,2% al 17,8%, y el único de los tres principales cuya marca actual en 40dB. es mejor que el resultado en las urnas hace algo más de tres años. Concretamente, la estimación de septiembre es 5,4 puntos superior al resultado de 2023. Está siendo la legislatura del reforzamiento de Vox, que enfila el tramo final con su tema preferido, la inmigración, en el centro del debate.
El trabajo de campo empezó un mes después de que explotase la crisis ceutí, por lo que ha dado tiempo a que las visiones sobre la misma se asienten y vayan calando en la opinión pública. Quedan fuera solo los últimos acontecimientos. Su cierre es anterior a que se hiciera público un informe policial que provocó una tormenta política al apuntar a la colaboración de agentes marroquíes en la avalancha, extremo que choca con el discurso de exoneración de responsabilidades del país vecino que ha predominado en el Ejecutivo. La comparecencia en el Congreso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (PSOE), y el agrio debate sobre la crisis también son posteriores al fin de la recogida de datos.
Viento de cola para Vox
Vox, además de ser el partido que más sube, se presenta como posible beneficiario de la expansión de las visiones duras con la inmigración detectadas por una encuesta sobre la crisis ceutí publicada junto a esta en EL PAÍS . Este trabajo detecta que Vox es el partido considerado más “capaz” de gestionar la inmigración, justo cuando las visiones negativas sobre la misma se imponen. Un 27% coloca en esta posición de partido más capacitado para gestionar la inmigración a la formación de ultraderecha, por delante del PSOE (18,4%) y el PP (13,9%). Hay más motivos para el optimismo de Vox: 20 años de investigaciones sobre países europeos vinculan el protagonismo de la inmigración en el debate público, sobre todo ligada a conflictos, con el auge electoral del populismo xenófobo.
El electorado de Vox es el más movilizado. El 71,6% de los que apoyaron a Santiago Abascal en 2023 dicen que irán a votar con toda seguridad, por encima de la certeza de voto entre los que apoyaron a Sumar (69,2%), el PP (68,5%) y el PSOE (66,3%). Vox es también —con diferencia— el partido que goza de mayor fidelidad de voto. Un 85,9% de quienes lo apoyaron en 2023 afirman que repetirán, por delante del PP (77,5%), el PSOE (68,4%) y Sumar (44,5%).
Las pérdidas de voto castigan al PSOE más por la derecha que por la izquierda. Son más quienes apostaron por Sánchez en 2023 y ahora prevén votar a Feijóo (6,8%) y a Abascal (4,3%) que los que prevén hacerlo a Sumar (3,9%) o a Podemos (menos del 2%).
En cuanto a los trasvases en la derecha, son claramente favorables a Abascal. Cerca de un 13% del electorado del PP de 2023 se inclina ahora por Vox. Al revés, solo un 3,4%.
El bloque derecho se impone
El PP y Vox suman más de la mitad de la estimación de voto, un 50,2%, frente al 45,5% que cosecharon en las urnas en julio de 2023. A ello hay que sumar el 2,2% de Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido del agitador ultraderechista Alvise Pérez, que sube una décima y se queda a solo 6 de Podemos. En conjunto, los tres principales partidos derechistas de ámbito estatal suman un 52,4%.
El 50,2% de la suma del PP y Vox es su récord de toda la legislatura. Los partidos que lideran Feijóo y Abascal habían llegado a acercarse a la barrera del 50%, incluido un 49,8% en abril y en junio de este año, pero nunca la habían superado hasta ahora. Si ya estaban altos en julio (32% el PP y 17,2% Vox), la subida que los dos registran en un mes marcado por la crisis ceutí los ha elevado por encima de la mitad de la estimación de voto.
La debilidad de la izquierda
Lejos queda el bloque de la izquierda, donde el PSOE cae sin que lo capitalice Sumar ni tampoco Podemos, que registran leves bajadas y entre ambos totalizan un 8,5%, cuando juntos lograron un 12,3% en 2023.
A las pobres perspectivas de la izquierda alternativa se suma la incertidumbre. Aún no está claro qué forma adoptará finalmente Sumar, ni se sabe su candidato, ni su marca, ni a cuántas de las fuerzas que integró en 2023 logrará aunar ahora su plataforma. La resistencia de este espacio político fue clave tras las generales de noviembre de 2019 y julio de 2023 para que hubiera mayorías de investidura lideradas por el PSOE y se formaran gobiernos progresistas.
En conjunto, las fuerzas del bloque progresista, incluyendo a Podemos, se quedan en un 36,1%, a más de 16 puntos de la derecha, incluyendo a SALF (52,4%). Si solo se comparan el PP y Vox por un lado con el PSOE y Sumar por el otro, el resultado a favor de las dos principales fuerzas conservadoras es de 50,2% a 33,3%.
Por tramos de edad, Vox aparece como el partido con más intención directa de voto —el porcentaje bruto de votantes que declaran que apoyarán a cada partido, sin la cocina que da lugar a la estimación teniendo en cuenta otras respuestas— en los electores de hasta 34 años. Conforme avanza la edad, Vox se va debilitando y las fuerzas históricas de los campos conservador y progresista ganan vigor. El gran salvavidas del PSOE está en los mayores de 65, un tramo donde suma cerca de un 30% de la intención de voto.