Barcelona, 7 sep (EFE).- El entrenador del Espanyol, Manolo González, dirigió este domingo contra el Sevilla (1-1), en el RCDE Stadium, su partido oficial número cien en el banquillo blanquiazul, un escenario que le ha catapultado de Segunda B a Primera, en medio de una montaña rusa de resultados y emociones.
En lo numérico, el preparador ha firmado 32 victorias, 29 empates y 39 derrotas. En lo personal, el técnico se ha ganado el cariño de la grada y la confianza del nuevo director general deportivo, Ramón Rodríguez 'Monchi', para liderar el proyecto de la nueva era del presidente Alan Pace.
González llegó al primer equipo del Espanyol en marzo de 2024. El hasta entonces técnico del filial periquito cogió las riendas del bloque en Segunda División y lo devolvió a la élite de Primera, consolidando la categoría en las temporadas 2024-25 y 2025-26, aunque sin estar exento de sufrimiento en el tramo final.
La temporada 2026-27 ha empezado con sensaciones agridulces tras la victoria frente al Levante en la primera jornada (3-0), las posteriores derrotas contra Real Madrid (1-2) y Real Sociedad (2-1) y el empate ante el Sevilla (1-1). Cuatro puntos de doce en un momento en el que los resultados todavía no tienen peso.
El entrenador reconoció, después del último encuentro contra los andaluces, que el equipo debe mejorar de forma urgente en tareas ofensivas y ha señalado la salida de balón como asignatura pendiente. En cuanto a la plantilla, el preparador está satisfecho del desenlace del mercado de fichajes.
En el aspecto futbolístico, González ha apostado por un fútbol protagonista y ofensivo, sin descuidar la relevancia del blindaje atrás. El responsable del banquillo catalán quiere el balón, pero no sacrifica su apuesta táctica por la seguridad. La portería a cero es una prioridad.
Manolo González es un técnico ampliamente querido por la grada periquita. Su conexión con la afición del Espanyol ha quedado patente en momentos delicados y su discurso siempre recuerda el cariño de los seguidores. El preparador ha insistido siempre en su deseo de que el club tenga bases sólidas para crecer.
El Espanyol de los últimos años, dentro y fuera del vestuario, ya no se entiende sin Manolo González, con contrato en vigor hasta el próximo 30 de junio de 2027. Su carácter está ligado al equipo y a una afición que valora un compromiso y una entrega que ahora ya son centenarios. EFE
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