Aunque Siquicha nació como una marca de moda, sus piezas narran la historia de un lugar y de las manos que las tejen. En la sierra peruana, en San Miguel de Pallaques, Cajamarca, los hilos cuentan la historia de una comunidad que mantiene viva la tradición del tejido en telar de qallwa, una técnica ancestral reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación.
Allí, las artesanas utilizan la siquicha —una faja que sujetan a la cintura durante el proceso de tejido— como parte de una práctica que ha pasado de generación en generación. De ese saber nace la marca que Jimena Muñiz-Garreta creó a inicios de este año con un propósito que va más allá de la moda: dar a conocer la tradición, la memoria y el color de una comunidad que todavía tiene mucho por contar.
Nacida en Costa Rica y criada en Estados Unidos, la creativa de 28 años puso en pausa su trabajo como consultora en el mundo corporativo para darle forma a lo que considera su misión de vida: ser agente de cambio en Latinoamérica. “Necesitaba un descanso del trabajo corporativo y siempre había querido trabajar en Latinoamérica. Apliqué a un programa a través del gobierno estadounidense que envía voluntarios a un país en desarrollo por dos años. Yo elegí Perú y el programa Desarrollo Económico porque era afín a lo que había estudiado, pero el lugar en el que vives tú no lo eliges. No fue mi opción ir a San Miguel, pero ahora entiendo por qué me tocó ahí”, narra Muñiz-Garreta a RPP.