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El interés de Singapur en desarrollar minería de criptomonedas y centros de datos en Ecuador abre un análisis que va más allá de la tecnología. La capacidad eléctrica, conectividad, regulación, talento especializado y valor económico aparecen como factores determinantes para definir si Ecuador puede convertirse en un nuevo hub de infraestructura digital en Latinoamérica.

El presidente Daniel Noboa indicó, tras su gira por Asia, que Singapur mostró interés en inversiones vinculadas con centros de datos, minería de criptomonedas, tecnología y energías renovables.

Sofía Merino es directora ejecutiva de la Cámara de Innovación y Tecnología del Ecuador (CITEC). Según ella, el primer desafío para instalar granjas de minería de criptomonedas en Ecuador está en la disponibilidad de electricidad.

Estas operaciones funcionan mediante grandes cantidades de equipos especializados, conocidos como ASIC, que trabajan permanentemente y demandan altos niveles de energía y refrigeración.

Para Merino, una eventual operación de gran escala tendría que considerar su propio abastecimiento energético o desarrollarse cuando Ecuador haya fortalecido suficientemente su capacidad de generación.

Ernesto Kruger, CEO de Kruger Corp, coincide en que Ecuador tiene potencial para atraer centros de datos, pero considera que aún existen condiciones que deben fortalecerse antes de pensar en operaciones masivas.

Un data center de gran escala no necesita solo electricidad. Requiere suministro 24/7, estabilidad, redundancia, líneas de transmisión, subestaciones, sistemas de respaldo y conexiones de fibra óptica por rutas alternativas.

En ese escenario existe una diferencia entre minería de criptomonedas y centros de datos para inteligencia artificial. Una granja de criptomonedas puede funcionar como consumidor eléctrico flexible y reducir o detener temporalmente sus operaciones cuando el sistema necesita energía. Un centro de datos que aloja servicios críticos, nube o aplicaciones empresariales necesita niveles mucho mayores de continuidad.

Kruger plantea que la minería podría aprovechar energía excedentaria, proyectos hidroeléctricos, geotérmicos, solares o generación ubicada lejos de grandes centros de consumo. Pero conectar cientos de megavatios adicionales directamente a la infraestructura eléctrica actual requeriría planificación e inversiones específicas.

La minería de criptomonedas no implica excavaciones ni instalaciones mineras tradicionales. Se desarrolla en grandes estructuras que albergan miles de computadores especializados trabajando de manera continua para validar operaciones de la red y obtener bitcoins como recompensa.

Merino explica que estos complejos necesitan extensas instalaciones, infraestructura eléctrica, transformadores, sistemas de distribución y mecanismos de refrigeración. Dependiendo de su tamaño, una operación podría requerir entre decenas y cientos de megavatios.

A ello se suma otro recurso estratégico: el agua. Los grandes centros de datos pueden utilizarla en determinados sistemas de enfriamiento. Kruger considera que los proyectos que lleguen al país deberían privilegiar tecnologías capaces de minimizar ese consumo para evitar competir con el abastecimiento humano, la agricultura u otras actividades productivas.

La infraestructura específica de cada proyecto, añade, debería ser financiada principalmente por el inversionista. El Estado tendría que concentrarse en fortalecer generación, transmisión, conectividad y condiciones regulatorias que beneficien al conjunto de la economía.

El panorama no está compuesto solo por limitaciones. Ecuador tiene ventajas competitivas para desarrollar infraestructura digital, entre ellas su matriz hidroeléctrica, la dolarización, la ubicación geográfica, la conectividad internacional y el talento tecnológico.

Hasta agosto de 2026, cerca de tres cuartas partes de la producción eléctrica nacional provinieron de fuentes hidráulicas. Esa característica podría convertirse en un atractivo para compañías tecnológicas que buscan reducir la huella de carbono de sus operaciones.

Kruger agrega otro factor. Se refiere a las temperaturas relativamente bajas de varias ciudades de la Sierra ecuatoriana. Dependiendo del diseño y ubicación del proyecto, las condiciones climáticas podrían contribuir a reducir determinadas necesidades de refrigeración.

La dolarización representa igualmente una ventaja para inversionistas internacionales porque disminuye el riesgo cambiario. Sin embargo, estas condiciones naturales y económicas necesitan complementarse con seguridad jurídica, energía firme, permisos eficientes, conectividad redundante y políticas públicas de largo plazo.

La regulación de criptomonedas en Ecuador constituye otro desafío. El Banco Central del Ecuador establece que los criptoactivos no son moneda de curso legal ni un medio de pago autorizado en el territorio nacional. La moneda de curso legal continúa siendo el dólar estadounidense.

Esto no equivale a una prohibición absoluta sobre la adquisición de criptomonedas. El propio BCE ha señalado anteriormente que la compra y venta de criptomonedas a través de Internet no está prohibida, aunque estas no pueden utilizarse como moneda de curso legal o medio de pago autorizado.

La minería de criptoactivos, en cambio, no cuenta con un régimen específico desarrollado para operaciones industriales de gran escala.

El debate regulatorio tuvo un antecedente en octubre de 2025, cuando la Asamblea Nacional archivó el proyecto de Ley Orgánica sobre Uso y Regulación de Tecnologías Blockchain. La decisión se produjo después de que el análisis legislativo identificara problemas relacionados con seguridad jurídica, protección de datos, sostenibilidad financiera y prevención de lavado de activos.

Merino considera que cualquier avance hacia minería de criptomonedas a gran escala en Ecuador debería estar acompañado por normas específicas que contemplen tributación, consumo energético, controles contra lavado de activos y condiciones para generar empleo y transferencia tecnológica.

La instalación de centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial también demanda profesionales especializados en ingeniería eléctrica, redes, ciberseguridad, cloud computing, refrigeración industrial, automatización, DevOps, inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.

Ecuador ya cuenta con una base de profesionales tecnológicos y una industria de software orientada hacia mercados internacionales. Merino señala que, según investigaciones de CITEC, existe talento que podría integrarse a estas operaciones después de procesos específicos de especialización.

Para Kruger, los proyectos internacionales deberían incorporar programas formales de transferencia tecnológica. El objetivo no tendría que limitarse a importar servidores y equipos, sino lograr que las inversiones formen profesionales ecuatorianos capaces de operar, diseñar y posteriormente exportar soluciones digitales.

“Una inversión tecnológica verdaderamente interesante es aquella que después de cinco o diez años deja en Ecuador cientos o miles de personas capaces de diseñar, operar y exportar esa tecnología”, sostiene.

La discusión sobre centros de datos en Ecuador puede conectarse con una industria que ya genera ingresos internacionales. Según cifras proporcionadas por CITEC, entre enero y junio de 2026 Ecuador exportó 58,7 millones de dólares en servicios tecnológicos.

El portafolio incluye programación y desarrollo de software a medida, integración e infraestructura digital, soporte técnico, procesamiento y reportería de datos y comercialización de licencias de software. Además, el 68,7% de las empresas asociadas a CITEC ya realiza algún tipo de exportación, según Merino.

La ejecutiva considera que el país podría ampliar estas cifras si fortalece el acceso a financiamiento para empresas tecnológicas, facilita su ingreso a mercados internacionales y acelera la formación de talento digital.

En este contexto, los centros de datos podrían convertirse en una plataforma para desarrollar cloud computing, inteligencia artificial, analítica de datos, ciberseguridad, fintech y servicios digitales exportables, actividades con capacidad para generar un ecosistema económico alrededor de la infraestructura instalada.

Para Kruger, si Ecuador tuviera que establecer una prioridad, debería enfocarse en centros de datos, inteligencia artificial y exportación de servicios digitales. La minería de criptomonedas podría desempeñar un papel complementario, especialmente como consumidor flexible de excedentes eléctricos.

Un centro de infraestructura destinado a inteligencia artificial, en cambio, puede impulsar empresas de software, investigación, startups, propiedad intelectual, cloud computing, empleo especializado y exportaciones digitales.

Merino coincide en que Ecuador debería ampliar la mirada. La infraestructura inicialmente pensada para centros de datos puede convertirse en una base para servicios de nube y generación de inteligencia artificial, creando actividades más estables que una operación dedicada exclusivamente a producir criptomonedas.

Aquí tienes una versión integrada de aproximadamente 1 200 caracteres, manteniendo los casos más relevantes:

Paraguay se consolidó como uno de los principales polos regionales gracias a su abundante generación hidroeléctrica y costos competitivos, que atrajeron operadores internacionales. El crecimiento también provocó problemas por conexiones clandestinas y robo de electricidad, ante los cuales las autoridades reforzaron controles y sanciones.

El Salvador representa el caso más decidido de adopción estatal de criptomonedas en la región. Desde 2021 impulsó la Bitcoin como parte de su estrategia económica y desarrolló minería mediante energía geotérmica proveniente de su actividad volcánica.

Entre septiembre de 2021 y mayo de 2024, instalaciones estatales habían minado cerca de 474 bitcoins. La estrategia salvadoreña también enfrentó cuestionamientos internacionales y posteriormente experimentó ajustes en su marco sobre Bitcoin.

Costa Rica siguió otro camino. Una hidroeléctrica privada aprovechó excedentes de generación para alojar cientos de equipos de minería, combinando energía renovable con infraestructura tecnológica. Venezuela, en cambio, ordenó en 2024 desconectar granjas de criptomonedas de la red ante las dificultades de su sistema eléctrico.

Ecuador tiene potencial, pero todavía necesita fortalecer su capacidad energética, infraestructura especializada y regulación para recibir operaciones de gran escala. Los centros de datos y las granjas de minería requieren electricidad continua, conectividad redundante, subestaciones, sistemas de refrigeración y seguridad jurídica. Expertos consideran que grandes proyectos deberían incorporar generación propia o nueva capacidad, especialmente ante las limitaciones actuales del sistema eléctrico.

Necesita grandes cantidades de electricidad, equipos especializados, conectividad, refrigeración, infraestructura física y condiciones regulatorias claras. Estas instalaciones funcionan como grandes centros computacionales con equipos ASIC operando las 24 horas. Dependiendo de su escala, pueden demandar decenas o cientos de megavatios, además de sistemas de enfriamiento, transmisión, respaldo energético y personal técnico especializado.

Ecuador no cuenta actualmente con una regulación específica para la minería industrial de Bitcoin. Los criptoactivos no son moneda de curso legal ni un medio de pago autorizado en el país. Especialistas plantean establecer reglas específicas para grandes operaciones computacionales que contemplen consumo eléctrico, tributación, importación de equipos, sostenibilidad ambiental y controles contra el lavado de activos.

Pueden atraer inversión, generar empleo especializado, transferir tecnología y aumentar las exportaciones de servicios digitales. La infraestructura puede impulsar actividades relacionadas con inteligencia artificial, cloud computing, software, ciberseguridad, analítica de datos y servicios tecnológicos. Ecuador ya exporta programación, infraestructura digital, soporte y otros servicios, por lo que los centros de datos podrían fortalecer un ecosistema tecnológico con mayor efecto multiplicador.

Los centros de datos, la inteligencia artificial y los servicios digitales podrían generar mayor valor económico y tecnológico a largo plazo. La minería de Bitcoin puede aprovechar energía excedentaria y funcionar como consumidor flexible, pero la infraestructura destinada a IA y nube puede impulsar software, investigación, startups, propiedad intelectual, talento especializado y exportaciones. El desafío consiste en evaluar cuánto valor económico, tecnológico y social genera cada megavatio consumido.