Fermín Cabanillas

Sevilla (España), 7 sep (EFE).- El cine tiene que provocar "un movimiento interno en el público" de forma que la gente salga de las salas con un debate en torno a lo que ha visto en las pantallas, según la directora venezolana Patricia Ortega, afincada desde hace años en Sevilla (sur), desde donde saca a la luz todos sus proyectos.

Su última obra, '9 lunas', cuenta la historia de Ángel, un hombre trans al que solo le faltaba un último paso para completar su transición y cuya vida como monitor de gimnasio cambia con su embarazo, una película de la que asegura que "desde la preproducción ha sido muy transformadora, de muchos procesos humanos involucrados, de aprendizajes, de discusiones, de reflexiones desde el inicio con el equipo".

En una entrevista con EFE, Patricia Ortega (Maracaibo, 1977) explica que fue "un proceso muy bonito de hacer preguntas, de reflexionar más allá de hacer la película como tal", y subraya que, como le ocurre con otras de sus obras, "ha habido un proceso humano detrás" que a ella la enriqueció "mucho como persona, y, aparte, como realizadora".

Pero, sobre todo, guarda momentos paralelos con la vida de la propia película que han supuesto para ella disfrutar de experiencias importantes, como "la primera vez, la proyección más emocionante, cuando se le proyectó la película a todos los actores", lo que define como "una cosa muy poderosa", ante un elenco formado, entre otros, por Zack Gómez-Rolls, Jorge Sanz, María León, Sara Sálamo, Fernando Guallar o Kiti Mánver.

Patricia Ortega se define a sí misma como "una cinéfila desde pequeña" y recuerda que el cine siempre ha sido su "pasatiempo favorito" porque quiere trasladar siempre a la pantalla su propia forma de ver el arte. "A mí, las películas que me remueven, que me sacan de mi zona de confort o que me plantean algo que yo no sabía, que no había pensado, son las que se me quedan", enfatiza.

Y eso que, asegura, ve cine de todo tipo, "desde terror, lo que sea, pero hay películas que a uno se le quedan". Apuesta por "generar un movimiento interno, no importa el género", porque es importante no olvidar "que el cine es un producto comercial, pero también tiene un valor social, político, cultural, y haciendo cine estás creando referentes".

En ese contexto incluye '9 lunas' porque para ella era importante "tener una panza, un embarazo masculino, con una persona trans masculina, porque ese referente está muy invisible y hay que tenerlo para lograr derechos humanos", y aboga por trabajar en la igualdad, "para que, lo que es natural, no se vea como algo extraordinario, para superar sesgos de una educación binaria".

Todo ello, recuerda, hecho desde el sur, desde Sevilla, donde lleva años viviendo y trabajando, desde donde se mueve hacia donde sea necesario. "Una venezolana que está sintiendo Sevilla como su casa", dice, y agrega que Andalucía es como su hogar: "Fue la que me recibió, la que me ha dado trabajo, donde yo estoy creando como mis raíces".

De hecho, recuerda que en Venezuela vivía en Maracaibo, lejos de la capital, y, desde Sevilla, asegura que es importante "vivir en una ciudad pequeña, que no te absorba, engulla y te vomite", lo que considera, por encima de las grandes urbes, "calidad de vida".

Aquí prepara su nuevo proyecto y con la vista puesta en seguir creando obras que hagan pensar, reflexionar y den para una buena tertulia al salir de las salas. EFE

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